domingo, 26 de febrero de 2017

El legado de Pablo Ráez

No conocía la historia de Pablo Ráez. La conocí justo el día en que se apagó su vida y las redes sociales empezaron a hacer eco del gran ser que nos había dejado.

Hace un tiempo venía pensando en instaurar una sección en el blog sobre personas que hacían el bien y que con ello inspiraban a las demás. Una sección que se llamase Historias inspiradoras. No sabía por donde empezar y no quería repetirme en lo que cada día se presentaba en las redes sociales.

Ahora ya sé por dónde empezar y quién merecía plenamente el primer puesto de cuánto pudiese yo tomar en consideración para hablar de la bondad y de la lucha por un mundo mejor.

Siento mucha pena al ver morir a personas que sólo se merecían la vida más bella que cupiese imaginar. Por ello, desde aquí no quiero apenar a nadie: Pablo decía que la muerte era parte de la vida y que no había que odiarla, sino aceptarla.

En esta entrada quiero rendirle un homenaje y hablar de él porque uno sólo se muere verdaderamente cuando cae en el olvido por los demás. Y yo quiero recordarlo.

Él, aún enfermo y con complicaciones, promulgaba que había que amar todo lo que hacemos, todo lo que tenemos. Valorar cada segundo que estamos vivos, el hecho de poder andar. ¡Tener salud! 

Por eso, yo quiero agregar que cuando tú, el que estás leyendo esto, te quejes de tonterías, pienses en cosas materiales o hables mal de la vida, pienses en el amor tan grande del que hablaba él y valores la suerte que tienes de poder seguir vivo. 

Todo tiene solución menos la muerte. Sientas lo que sientas, pienses en lo que pienses, compara tu vida o tu problema con el sufrimiento de Pablo. 

Date cuenta que una leucemia puede llamar a cualquier puerta y que nadie está a salvo de nada.

Aprovecha la vida, haz el bien. Ama sin límites a tu alrededor y ten empatía con las personas.

Quiero compartir uno de los textos más bellos de Pablo que leí ayer para cerrar mi post.

Descanse en paz, la persona tan increíble que fue.

Él fue capaz desde su cama, con la ayuda de sus redes, de multiplicar por mil la donación de médula en España. 

Luchó por el bien, sin ánimo de lucro e hizo saber que las cosas no son malas ni buenas, sino que es nuestra mirada las que las tiñe de un color o del otro.

Si alguien hay que admirar en el mundo es a personas como él. 

Parezcámonos un poco más a él y a su gran corazón. 

Tomemos ejemplo y luchemos por cosas necesarias. 

Déjemos las estupideces de lado y aprovechemos el tiempo que nos quede de vida. 

Porque al fin y al cabo todos morimos y el mejor legado que podemos dejar es haber dedicado la vida a algo que mereciera la pena. 

Pablo Ráez, 16 de enero de 2017:

He tenido una reflexión que me gustaría compartir con vosotros.

Vivimos en un sistema de vida en el que trabajamos y ganamos dinero por tiempo, es decir vivimos por y para el tiempo.

Vivimos esclavos de este sistema que se basa en la pura burocracia.

El planeta se está degenerando poco a poco, lo estamos destruyendo, derretimos los polos, producimos sin control,provocamos guerras, asesinamos personas y un largo etcétera que hacen que este mundo alcance su fin y todo esto lo estamos produciendo por dinero.

No somos felices con lo que tenemos, siempre queremos más.

La vida se debe basar en lo básico que se necesita y vivir en un sistema que realmente mire por cada persona y por cuidar este impresionante planeta lleno de belleza.

Tenemos que ser más felices y ver realmente lo que estamos haciendo por y para el mundo,tenemos que empezar a darnos cuenta de la importancia que tienen realmente las cosas y valorar las verdaderamente importante.

Demos más amor, primero a uno mismo y después a el mundo.

Hasta que no te quieres a ti mismo no puedes querer a los demás.

Demos más sonrisas, demos más abrazos, demos más paz , demos la mejor versión de nosotros mismos.

Demos gracias a la vida por darnos el gran lujo de poder despertarnos cada mañana , seamos más agradecidos.

¡Gracias por haber existido, Pablo! 

Si en el mundo hubiese más personas como tú todo sería taaaan diferente. 

Desde aquí, mi más sentido pésame a sus seres queridos.

Con todo mi cariño,

Adriana.

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